Jaime Lomelín: La mente tras el dominio de las aguas abiertas
- manelectrodomestic
- hace 1 día
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Jaime Lomelín: La mente tras el dominio de las aguas abiertas
Nadar durante más de 10 horas seguidas en mar abierto no solo exige una condición física extraordinaria; requiere un dominio mental absoluto. Jaime Lomelín, nadador de aguas abiertas, poseedor de récords Guinness y conquistador de pruebas titánicas como la Triple Corona y la doble vuelta a la isla de Manhattan, nos comparte sus claves sobre disciplina, resiliencia y el verdadero significado del éxito.
Cuando estás en el agua durante 10 o 12 horas seguidas, ¿cuál es tu estrategia mental para evitar que el cansancio te juegue en contra? La mente puede ser tu principal aliada o tu peor enemiga; todo depende de dónde pones el enfoque. Para llegar a la meta tras tantas horas nadando, debes retroalimentarte constantemente con pensamientos positivos. Eso bloquea las ideas de deserción y te mantiene a flote.
En el mar no controlas el clima, las corrientes ni las olas. ¿Cómo trasladas esa capacidad de aceptar el caos a la vida diaria o a los negocios? Lo resumo, en una palabra: adaptación. En el nado enfrentas variables incontrolables. Si eres lo suficientemente astuto para adaptarte a condiciones extremas en el mar, puedes extrapolar esa misma capacidad a los negocios y a cualquier entorno.
¿Qué conversación mantienes contigo mismo cuando enfrentas hipotermia o fatiga y aún faltan horas para la meta? Vuelvo a la fuerza mental y al diálogo interno positivo. Me pregunto: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué quiero lograr? Recordar mi propósito me enfoca de inmediato y disipa cualquier pensamiento negativo.
Madrugar a las 5:00 a.m. para entrenar kilómetros antes de trabajar exige bastante. ¿Cuál es tu fórmula para evitar el burnout entre la exigencia física y la corporativa? Mi receta tiene dos pilares: tener claros tus motivos y objetivos, y administrar el tiempo de forma rigurosa. Para cumplir con todas tus actividades —ya sean de oficina o deportivas— debes organizarte con precisión. La gestión del tiempo es la clave para no quemarse.

Has roto récords pasados los 50 y 60 años. ¿Cómo ha evolucionado tu disciplina con las décadas? Los deportes de alto aliento brindan madurez con los años. En pruebas de gran distancia no es raro ver a personas de 30 a 40 años obteniendo excelentes tiempos; la natación, además, es muy amigable con el cuerpo. Mantenerse activo crea un círculo virtuoso de cuidado y disciplina que te va llevando como un espiral año tras año.
Para retos como las vueltas a Manhattan o la Triple Corona, ¿cómo planificas tu nutrición e hidratación dentro y fuera del agua? Durante el nado preparo una mezcla en licuadora con carbohidratos, proteínas y electrólitos. No solo me hidrata, también me nutre y da energía.
Ajusto la estrategia según la temperatura:
En agua cálida: Me hidrato cada 30 minutos.
En agua templada: Espacio las tomas a 40 minutos.
En agua muy fría: Tomo la bebida tibia o caliente para combatir el frío interno.
Fuera del agua mantengo una dieta balanceada: huevos con jamón o machaca, café y verduras. Tras un esfuerzo extremo, me enfoco en recuperar nutrientes de manera equilibrada.
Tras récords Guinness y reconocimientos internacionales, ¿qué significa el éxito para ti hoy en día? El éxito es personal, pero para mí, el camino es más importante que el resultado. Ganar un récord se siente bien, pero el proceso, el tiempo, todo ese trabajo que uno dedica, el aprendizaje continuo, siempre, siempre, siempre para mí es mucho más gratificantes que el resultado final.
¿Cuál ha sido la prueba más difícil o peligrosa que has enfrentado y qué lección te dejó? Cada competencia tiene su dificultad y deja enseñanzas. Mi gran aprendizaje es: “espera lo mejor, prepárate para lo peor”. Debes prever todas las variables antes de tirarte al agua.
Si tuviera que nombrar pruebas rudas:
El Estrecho de Cook: El año pasado enfrenté 7 horas y media de mar picado y agua muy fría.
Los 40 Puentes de Manhattan: Dos vueltas a la isla (94 km) en 19 horas y 25 minutos. Ha sido el nado más largo de mi vida.





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